sábado, 9 de abril de 2016

dimensiones físicas y dimensiones espirituales

En este planeta y en este plano conocemos tres dimensiones que dominamos: el ancho, el alto y el largo. Y una cuarta: el tiempo que normalmente nos domina a los humanos terrestres. Para dominar esta dimensión es necesario el conocimiento y manejo de las siguientes dimensiones: la quinta, la sexta y la séptima. Estas dimensiones son como las tres primeras, salvo que en vez de ser rectas son lineas curvas. Se puede decir que sabemos usar las curvas y domínarlas y que por tal motivo tenemos arcos, parábolas, hipérbolas, etc. La diferencia esta en que las representaciones de las curvas las hacemos sobre el eje cartesiano, el cual trata de lineas rectas. Una representación en quinta, sexta o séptima tendría que ser representada sobre eje curvos. Esto desde la posición de tercera dimensión lleva a una pregunta: "¿hacia donde se dirige esa curva?".  E nuestro eje cartesiano la recta tiene una sola dirección y dos sentidos. Por lo que una curva plantea muchas dudas, empezando por cual es el angulo de esa curva, si varia en cada eje y cosas así. La verdad que no existe un eje curvo como el eje cartesiano que sirve para todas las representaciones. Sino que hay infinitos ejes curvos y no solo eso sino que son variables y ademas interactúan entre ellos, lo cual desde nuestro punto de observación es algo imposible. Lo que hay que tener en cuenta es que el eje cartesiano nos representa un cubo y los ejes curvos están representado una esfera. Lo que sucede en las dimensiones mal altas es que las esferas son infinitas y que todo cálculo se hace sobre un segmento determinado en un momento determinado. 
Todo esto es muy complejo y muy difícil de explicar en este lugar. En realidad lo que se trata de decir es que no se puede avanzar hacía otros planos o dimensiones físicas si todo se enfoca solamente con la tercera dimensión. Y lo que más queremos resaltar es la diferencia con las dimensiones espirituales. En este caso no se trata de líneas o de ejes, no se trata de tiempos. Cuando hacemos moción a las dimensiones espirituales o álmicas nos estamos refiriendo a vibraciones. Y cada ser tiene su vibración de acuerdo a su evolución y desarrollo espiritual. Lo vibracional de la vida no tiene que ver con el uso físico de dimensiones medibles y ajustables. Querer explicar las dimensiones espirituales desde un dibujo físico, desde una figura geométrica es tener una noción o una visión muy pobre de los universos y de la vida misma. A cada dimensión podemos darle una explicación física, matemática, geométrica de esa dimensión, pero querer llevar esa explicación a las otras dimensiones es imposible. 
La vibración de los seres no es medible físicamente. La vibración se siente. Es como querer medir el amor, el odio. No tienen largos ni altos, no son rectos ni curvos. Ni siquiera son ondas que se puedan medir con un instrumento. Acá en este plano usamos simbólicamente la onda cuando hablamos de la vibración de la vida, o sea de todos los seres. Recuerden que cada ser es inmortal, que se vive para siempre, eternamente. Y por lo tanto su onda (para usar un término de esta dimensión) varia permanentemente. A cada instante, sencillamente porque estamos continuamente evolucionando y por mas lento que esto fuera, por menos que se perciba, el cambio es continuo. 
Los seres; se trate de un grano de arroz, de un humano, de una estrella, de un espacio sideral, de un universo o del alma del que todo lo contiene; vibramos: decir vibrar es la palabra que mas se ajusta en el plano de la tercera dimensión. Pero mas que vibrar es la manifestación de ese ser, de esa alma. Es como se expresa, es su lenguaje, sus gestos, sus transmisiones de amor, su alegría y su dolor. Es como habla el espíritu. Debemos saber aprender a escuchar a las almas, a lo que nos transmite cada ser.  Y para escuchar, para comprender, para aceptar, para colaborar, para amar a otro ser no es necesario ninguna medida física, ningún cálculo matemático. Simplemente hay que sentir, conectar la otra vibración. Y el mejor método que tenemos es el amor. Desde ese lugar, el de amar a todo ser sin  importar cual es y como es. Y el amor no es un cálculo o una figura. Es sentimiento y es la mejor vibración del universo pues es la vibración del alma de Dios. 

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